‘Mariliendre’: el musical queer que transforma el drama en un fiestón inolvidable
La nostalgia se canta, se baila y se llora... con purpurina. Mariliendre, la nueva película musical apadrinada por Los Javis y escrita y dirigida por Martín Urrutia, ha debutado por todo lo alto en el Festival de Málaga y apunta a convertirse en el nuevo icono queer de Atresplayer. Drama, risas, fantasía, tacones y temazos: esta joya audiovisual es un canto a la reinvención, a la soledad compartida y al poder de las divas que resisten con maquillaje corrido y copa en mano.
La historia gira en torno a Dolores, una mujer de cuarenta años que ve cómo cierran el mítico local LGTBIQ+ en el que fue mariliendre oficial: reina de la pista, confidente, madre sustituta, amiga eterna. Ese espacio no era solo un bar, era su casa, su identidad y su altar. Cuando las luces se apagan y el telón cae, Dolores se queda sola… hasta que la música empieza a sonar dentro de su cabeza y comienza una aventura musical que mezcla el realismo emocional con la fantasía pop más desatada.
Protagonizada por Blanca Martínez, la actriz que muchos conocieron por su humor filoso en redes sociales, Mariliendre nos regala un personaje tan devastado como entrañable. Blanca lo da todo: canta, se descompone, brilla, se cae y se levanta como toda buena heroína queer. Su Dolores es una mujer rota que, entre canción y canción, descubre que todavía tiene algo que decir… y que cantar.
Martín Urrutia ha creado, dirigido y compuesto este musical con alma de manifiesto. Según ha declarado, la idea nació del duelo: del cierre de los espacios seguros, de la invisibilización de quienes no encajan en el relato hegemónico, y del silencio que muchas veces se hace sobre las mujeres cis que lo dieron todo por el colectivo, y luego fueron olvidadas. “Esta historia es para ellas, y para todes”, dijo en el Festival de Málaga. El resultado es una película que no solo homenajea, sino que sacude, emociona y pone a bailar hasta al más escéptico.
La estética, vibrante y descarada, mezcla lo mejor de Eurovisión, Almodóvar, el kitsch castizo y el underground de Malasaña. Las canciones —originales, pegajosas y con letras que te desgarran entre risas— marcan el ritmo de una historia que transita entre la comedia, la tragedia y el empoderamiento. Es imposible no pensar en Paquita Salas o La Llamada, pero Mariliendre tiene voz propia, y brilla con luz propia.
Los Javis, que supieron ver la joya desde el primer minuto, han apadrinado el proyecto a través de sus productoras Suma Latina y Suma Content. Javier Calvo y Javier Ambrossi no han dudado en definirla como “una película que te hace llorar, reír, y reencontrarte contigo mismx al final de la noche”.
Mariliendre es, en definitiva, una oda a quienes bailaron al borde del abismo, una fiesta para las que siempre estuvieron ahí y un recordatorio de que nunca es tarde para volver a ser protagonista. Porque como bien sabe Dolores: si vas a sufrir… que sea con tacones, focos y una banda sonora que te haga vibrar.